Velud: “Pienso en Cabinda todos los días”

El francés Hubert Velud, durante muchos años futbolista profesional y ahora entrenador, acaba de conquistar esta semana la liga argelina con el ES Setif. Sin embargo, el técnico de 53 años reveló a fifa que el recuerdo del ataque terrorista en enero de 2010 a la selección togolesa, a la que dirigía en aquel entonces, nunca se aparta demasiado tiempo de su cabeza.

Está trabajando por primera vez en Argelia esta temporada. ¿Qué le ha parecido el fútbol argelino?
El nivel es bastante interesante. Incluso me ha parecido más consistente en calidad respecto a lo que he visto en Marruecos y en Túnez. La liga se ha ido haciendo paulatinamente más profesional y, aunque todavía hay cosas que mejorar, para ser sincero, estoy gratamente sorprendido.

¿Con qué ha disfrutado más de la experiencia? 
Como de costumbre, para los equipos grandes nada es sencillo; especialmente a domicilio. Técnicamente, hay muy buenos jugadores, y el futbol argelino es físico porque los partidos se viven con mucha intensidad. Asimismo, impera un gran fervor popular. Los argelinos, realmente, son grandes aficionados al fútbol, y hay mucha presión en los estadios.

¿Y qué puntos débiles ha observado desde que está allí?
Hay una evidente falta de disciplina. El nivel de entrenamiento de los jugadores necesita mejorar. Los jugadores argelinos suelen estar bien dotados técnicamente, y pueden ser bastante fuertes, pero tácticamente hay lagunas. Por tanto, se necesita más trabajo en los entrenamientos. Hace falta más disciplina. Con el talento que hay en este país, sería una lástima descuidar ese aspecto.

El Setif acaba de revalidar el título de la liga argelina, pero el equipo cayó eliminado de la Liga de Campeones africana ante el AC Leopard de Dolisie una ronda antes de la fase de grupos…
La liga argelina, lógicamente, es la prioridad, y es realmente genial haber conservado ese título. Pero nuestra eliminación continental a manos del Dolisie congoleño [4-4 en el global de la eliminatoria, 4-5 en los penales] fue una auténtica decepción. Hubo muchos motivos para ello. De cara al choque de ida, hicimos un viaje de tres días para ir al Congo y también para volver, mientras que el Dolisie dispuso de un vuelo directo para venir a Argelia. Añádele a eso el calor… En cualquier caso, seguimos inmersos en la Copa Confederación de la CAF, con una eliminatoria [este mes] contra el US Bitam gabonés. Pero la prioridad, repito, era la liga.

Han pasado algo más de tres años desde que la selección de Togo fue víctima de un ataque terrorista en el enclave de Cabinda, justo antes de la Copa Africana de Naciones Angola 2010. ¿Sigue pensando a menudo en esa tragedia, en la que dos miembros de la delegación togolesa resultaron muertos y hubo varios heridos, incluido usted mismo?
Todos los días. Es imposible borrarlo de mi memoria. He visto a personas gravemente heridas. Dos de ellas murieron. Son imágenes que nunca olvidaré.

¿Cómo consiguió hacer frente emocionalmente al suceso?
Después de la tragedia, estuve en Togo durante casi dos meses: para estar de luto, para asistir a los funerales de los que perdieron la vida, para estar con sus familiares, para hablar. No fui a ver a ningún psicólogo. Cada uno hace frente a estas cosas a su modo. Si hubiera regresado a Francia inmediatamente después, creo que habría sido mucho más difícil de superar.

¿Ve ahora la vida de una forma diferente?
Es más sencillo relativizar las cosas, y te comes menos la cabeza por pequeños detalles. En ningún momento pensé en dejar mi trabajo, ni en no volver a trabajar nunca en África. Tengo una relación muy intensa con este continente. Ahora sé que todo puede cambiar muy deprisa, y que no podemos hacer nada ante eso.

¿Habría permanecido como seleccionador de Togo?
Era complicado. Emmanuel Adebayor había decidido no jugar con los Gavilanes, y otros jugadores, marcados por la tragedia, no estaban realmente interesados en jugar más con la selección nacional.

Los años subsiguientes tampoco han sido fáciles para usted. En el Créteil francés, fue agredido por tres encapuchados en un parking subterráneo, y luego, con sendos clubes en Marruecos (Hassania de Agadir) y Túnez (Stade Tunisien), no duró mucho en el cargo…
No ha sido fácil, efectivamente. El Créteil es un club con un entorno muy particular. Esa agresión, entiendo de dónde viene. En cuanto a lo que pasó en Marruecos y Túnez, forma parte de la vida de un entrenador. En cualquier caso, no me arrepiento de haber ido allí. Fueron un par de elecciones emocionales, y ninguno de los dos clubes tenía mucho dinero ni grandes estructuras; especialmente en relación al Setif. Así que no funcionó, pero eso pertenece al pasado. Así es la vida…

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